viernes, 20 de septiembre de 2013

Disertaciones predomingueras


La última vez que el Disegnadortipo miró de soslayo al caralibro había en él un rastro, como un caldillo marrón oscuro, que regurgitando entre líneas le hizo reflexionar. ¿Qué necesidad había de exponer públicamente y con alevosía, una sentencia negativa sin explicación de las claves y pormenores del por qué y con el único feedback del descontento?
Simultáneamente cruzó su reflexión con cigarrillo. El primer pensamiento cruzado hablaba de la búsqueda fácil del consuelo virtual, hoy en día la palabra virtual viene ampliamente indicada a “no levantarse del sofá”, y sin el sustento de la mirada amiga, del relaxing cup of café con leche y el abrazo firme de despedida. ¿No puede convertirse ese mensaje en una huella indeleble de negatividad para aquel que queriendo saber un poco más de ti, un futuro jefe, un compañero cotilla, un viejo amigo que te añora, se encuentra de pronto con un sello maligno, una cicatriz abierta que supura bilis y no cierra en invierno y que no concierne a nadie más que a ti y a tus propios pensamientos.

Y es en esto que el Disegnadortipo se levanta a media noche, sobresaltado por una pesadilla de melanomas crujientes e ínfulas de domingo por la tarde, enjugándose el sudor de su frente, no ganado por el bonito hábito de hacer trabajo físico, acarició el pelo de su querida L. Herrada de Landsberg que jugaba con un insecto palo en su Hortus deliciarum y se levantó a echar un vistazo al mundo antes del Ocaso de las Verdades donde tres huevos son dos pares. En su jaula retuiteaba un pájaro colgado bacabajo y el ancho de banda dejaba pasar alegremente un kabyte de cada seis. A la hora en que las chicharras despuntan con su canto el Disegnadortipo recordó la impronta que encabezaría el sueño de esa noche: “Recuerda que internet es una herramienta de futuro y no de presente… y después sesteó el resto de la tarde con Herrada sacándole los hilillos de la camiseta.


martes, 27 de agosto de 2013

La vida más allá del péndulo...

Somos péndulos, somos lineales, somos simples. Viajamos a través del tiempo cuesta abajo y con paracaídas de amianto. A veces, tocamos fondo y a veces llegamos a nuestro culmen para comprobar que más arriba ya no hay nada y volvernos a dejar caer, a destrozarnos contra las rocas, a convertirnos en espuma y ser arrastrados por la galerna de nuevo hacia las nubes. Somos siluetas recortadas en una enorme bola de papel de fondo que no sabe  más allá de su pequeño artefacto péndulo que se mueve al inexorable tic tac de un gigante engranaje llamado universo.
Avanza, retrocede, sube y baja. Tan sencillo. Solo dejarse mecer. Pero esas siluetas tan parecidas a mí, a ti, a algunos más, no tenemos una naturaleza sencilla por suerte o por desgracia. Y nos convertimos en el timón que gobierna con guantelete de acero nuestra nave en busca de otros horizontes, otros siete mares a los que poner nombre u otras rocas en las que encallar.
En momentos cruciales nos damos cuenta que nuestro artefacto-nave-péndulo se frena y deja de marcar el tic tac del universo, en esos momentos en que el frío del glaciar se nos cuela hasta los huesos sin remedio y nos quedamos con la mirada pérdida hacia adentro. Esos minutos fatales nos vacían el alma, convirtiéndonos en una silueta de atrabiliario aspecto.
El único modo en que la vida tiene forma de arrancar ese estado de nonsense, de intemporalidad y de alejamiento de nosotros mismos no es ni más ni menos que la teoría del Caos. Una fuerza de empuje, un vistazo al abismo, un pacto con la locura. Son simples llamadas de atención energéticas con el fin de iniciar una nueva trayectoria con el motor del caos marcando líneas que nadan tienen que ver con el tiempo ni con la distancia. Es un deambular por las emociones más primarias hasta encontrar un cinturón de asteroides que vinculen tu trayectoria de nuevo a un punto Zero, a una nada amniótica, a un leve sendero de suave calima por donde andas descalzo y solitario.

De aquí en adelante, de nuevo, el desquiciante engranaje universal fija sus ojos en ti y se empeña en aferrarte a sus raíles lineales, tic tac tic tac y rápidamente los llena de compañeros de viaje sin rostro y te da la oportunidad, una vez más, y otra, y otra, de ir dibujando rostros familiares en sus caras de cartón piedra con olor a naftalina.


jueves, 15 de agosto de 2013

Un lugar en la Frontera

Digamos que la vida es un globo, un dirigible, un artefacto volador no identificado que no tiene más misión que volar y volar hasta caer el día menos pensado. Digamos que, si la vida es ese artefacto, está dirigida por un pequeño ser charlatán y avispado que conduce su timón y observa todo lo que acontece. Digamos que este pequeño observador llamado mente consciente, además de conducir y observar, se encarga de darle ordenes a un extraño ser enorme, sin forma definida y con la risa bobalicona de un niño de tres años. Supongamos que este ser extraño y sin forma tiene un plan para nosotros, traza nuestro próximo paso en una hoja en blanco, es capaz de leer la mente de sus interlocutores y escribe lo que más le llama la atención de lo que le dicta el conductor de tal manera que cuando el conductor le pregunta que hacer el enorme ser rebusca en su cesto de hojas y le enseña la solución a su problema, o el dibujo que hizo cuando pasaron por última vez por tal o cual lugar. Ese enorme, peludo y mágico personaje es mente subconsciente. Solo me falta decir que mente subconsciente es ciego, sordo y mudo, y solamente puede guiarse de lo que le dicta mente consciente. Seguramente te preguntarás cómo es posible que con semejante tripulación pueda ningún globo volar muy lejos.

Hay vidas longevas que se han conducido siempre bien, hay otras que se van consumiendo débilmente como la llama de una vela y otras que llegan a su ocaso en medio de una explosión de colores, también hay algunas que sólo quieren ver arder el mundo pero esas se consumen en su propia salsa picante. No es ni más ni menos que la forma de trabajar que tengan los pasajeros de tu globo, el que ve, oye y habla y el que siente, dibuja y piensa. Por estas sencillas razones considero que pasear por las paisajes de tu infancia, visitar y charlar alegremente con tu familia y/o releer un libro que ya leíste hace años son acciones que hace que mente consciente deje de buscar indicios de novedades y aventuras y se calle la boca un poco y deje a subconsciente trazar planes atrasados de una larga lista de etcéteras cómodamente sentado en la silla con almohadones de rayas que forman parte de un lugar en la Frontera o un jardín llamado infancia.


martes, 9 de julio de 2013

Electrodomésticos anónimos

En estos tiempos en que a todo hijo de vecino le gustaría tener un buen enchufe, y que hay un montón de meapilas que te impiden progresar, o que mas vale bombilla en mano que cientos de focos en estadio. En estos tiempos en que más vale tocar el interruptor correcto que ser autosuficiente, es cuando quiero hablarles de esos grandes abandonados, los "electrodomésticos anónimos".

A veces siento que mi cabeza se pone a dar vueltas como una batidora, bien porque tengo cien ideas embarazosas haciendo embudo en mis neuronas, bien porque acabo de entrar en fase rem y un precioso conejo lunar ha salido ha saludarme y me ha dejado despierto en la soledad de las madrugadas. En cualquier caso son embarazosos los momentos en que todo te zumba sin necesidad de pilas, enchufes y cualquier parafernalia pseudomecánica. Es entonces cuando el lápiz, cargo el tóner y descargo una buena inyección de tinta sobre las hojas desprevenidas. Sobre hojas dormidas es fácil ganar batallas. Y mientras me siento impresora no soy ni batidora ni necesito enchufes.

Hace un par de semanas tuve la suerte de encontrar una terapia donde podía compartir mis problemas domésticos con otros tantos como yo. Si, hay mucho electrodoméstico suelto por la vida y si no se lo cree  pregúntenle a la Reme. Hay gente que se creen lavadoras, hay sandwicheras y hasta neveras. Incluso yo que un día me creo impresora, y al siguiente fotocopiadora, encuentro mi lugar en la terapia, con grandes esperanzas de evolucionar, quién sabe, a impresora láser o plotter de corte de vinilo.

¿Qué te gustaría acudir a la terapia? te la aconsejo terriblemente. La sesión es breve pero intensa y tiene una presentación de alto voltaje. ¡No te quedes congelado y vete a verla!




domingo, 9 de junio de 2013

Música en las nubes

Cuando oímos música en las nubes es porque está tocando la orquesta en el tejado.

Cuando se habla de  espectáculo educativo no podemos pasar por alto a esta agrupación, liderada por El viola Humberto Armas y el virtuosismo convertido en showman que probablemente todas las personas del ámbito musical reconocerán en la figura de Ara Malikian. El violinista libanés no solo llena auditorios sino que los levanta de sus asientos. Me congratulo en ver que muchos, muchísimos niños van a sus espectáculos, se ríen y no se pierden un detalle porque es un buen ejemplo de cultura y de humor, algo que a ritmo frenético está desapareciendo en este país.

Aunque he oído sus discos y he visto sus videos porque siempre estoy buscando repertorios clásicos que escuchar, nunca lo había visto en directo. En la calle sí porque vivíamos en la misma pero no es lo mismo porque cuando lo ves subirse a las tablas llena completamente el escenario con su melena despavorida y sus movimientos eléctricos. No pude perder la ocasión de hacerle un homenaje a pesar de que el auditorio estaba a oscuras (lo que se dice dibujar de cabeza) en un duelo de velocípedos arco versus rotu.


Sin duda es un espectáculo para ver, el arco más rápido del mundo con una presencia escénica tan natural que resulta mágica. Sin duda le pongo el galardón de Creador de Sueños y me apunto sus próximos eventos en la agenda porque tiene muchos y muy variados. Os lo aconsejo, no os vais a arrepentir. 


viernes, 7 de junio de 2013

Cartografía onírica


La Cartografía Onírica es, sin duda, la resignación de la razón a dejar brotar al líquido amniótico que rodea la isla de las sensaciones, anclada a la ribera cerebral del hemisferio derecho.
El mar, mil veces transitado, salado cien veces con las lágrimas de la rabia y la desazón está lleno de barcos hundidos, de dragones de temporada, ballenas en extinción y veleros de papel osados, sin rumbo y a la deriva.
No esperes el momento de dar el salto a cualquier rincón de la mente, al ultramundo de lo vivido, viviendo y por vivir, flotando dulcemente en un espacio sin tiempo y sin nadie que venga a modificarlo. Es el paso siguiente a dar el paso hacia el oscuro velo de lo desconocido. Y esto es un mapa ahora, en este preciso instante, pero dentro de un minuto será una acequia poblada por un macizo de flores de siete colores, luego una partitura dedicada al rey de Persia, luego una mirada cálida seguido de una sonrisa, luego…

Marca tu itinerario, cada uno tiene sus propias islas, sus propios rincones, cabos y arrecifes. Puedes arribar en la ensenada del arte, hacer un crucero por el golfo mágico visitando el archipiélago de verso y prosa o viendo atardecer desde la isla de trazos. O los más osados pueden dejarse llevar por el oleaje de las islas danzarinas. Cualquier ruta es buena, cualquier lugar es bello si forma parte de tu Cartografía Onírica.

miércoles, 22 de mayo de 2013

13 5 13



La identidad, ese angosto y obsesivo camino al autoconocimiento, a la búsqueda de uno mismo a través del reflejo que conforma todo tu contexto. Siempre he usado esa necesidad imperiosa de manifestarme en la búsqueda de la identidad del retratado dejando toda una serie de anzuelos y trampas a su alrededor que rápidamente lo llevaran al rincón oscuro de mi simbología mágico-lúdica.

Esta vez, esos pequeños bocetos de bar, esos trozos de cristal esmerilado, se han vuelto felizmente en mi contra y de las manos de otros han eclipsado mi mirada durante toda una noche, minados de sombreros, varitas, barbas, música y todo tipo de artilugios variados, formando un collage de dibujos, cariño y buenas intenciones, sin vencedores ni vencidos.

La grandeza de este pequeño juego es bien sencilla y maravillosa, ¿qué dibujo? Psicológicamente he descubierto tres grandes tipos de creadores. La  gran mayoría han tirado de espejo y han sacado las chisteras, un menor grupo ha optado por la técnica del cristal y se han retratado a ellos mismos como participes de mi contexto y han regalado su esencia y por último un minúsculo grupo que ha congelado un momento en su mente y lo ha plasmado en forma de chiste interior entre él y yo.

Cuando elegí hacer bellas artes también tenía una segunda opción, psicología. Con el tiempo no cambiaría la primera por la segunda, pero si la complemento cada vez más en el día a día. Y francamente esto ha sido, ad litteram, un estudio sociológico que me ha regalado mi contexto sin ningún tipo de desperdicio.

Por eso, lejos de comparar estilos o técnicas, hay auténticas grandezas en ese apartado, me he congratulado en ver el nivel de introspección del dibujante que es el tema que últimamente me fascina del arte. Todo esto no son más que ralladuras de limón del sorbete de mi mente para leer senderos invisibles entre líneas.